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En busca del código de la innovación

Una de las dificultades que existe en la actualidad a la hora de poner en valor la innovación, es la ausencia de un lenguaje común con el que todos los agentes económicos y sociales puedan entender las mismas cosas cuando se habla de ella. Con el objetivo de dar fin a esta situación, Ibermática ha aprovechado la celebración de su ‘5º Encuentro Anual de Innovación’ para proponer la creación de un código de la innovación, un lenguaje común que permita comprender la innovación de una manera más unitaria, facilitando así su aplicación útil y práctica. Durante la jornada se ha hecho énfasis también en los modelos formativos y su importancia a la hora de transmitir e impulsar el espíritu innovador en la sociedad.

Cabecera "5º Encuentro anual de Innovación" (San Sebatián, 26 noviembre 2009)

La innovación constituye el pilar fundamental sobre el que Ibermática asienta su estrategia de diferenciación, por eso busca constantemente nuevas maneras de impulsar la innovación y acercarla al resto de la sociedad, creando espacios propicios para que puedan fluir ideas innovadoras, fomentando la creación y difusión del conocimiento. Uno de estos espacios son los Encuentros de Innovación, todo un clásico en los eventos empresariales, en los que Ibermática reúne todos los años a empresarios y directivos para hablar de innovación desde diferentes puntos de vista.

Después de abordar en anteriores ocasiones aspectos fundamentales a la hora de innovar como son el juego y el estímulo, la gestión del factor tiempo, la diversidad o la cooperación, esta vez la jornada ha debatido sobre el código de la innovación, o lo que es lo mismo, la necesidad de crear un lenguaje común de la innovación con el que ver y entender los procesos de innovación de la misma manera entre todos. “Este código ayudará a compartir ámbitos de inspiración, creatividad y modelos de referencia para la innovación”, ha asegurado el presidente de Ibermática, José Luis Larrea.

Foto "5º Encuentro anual de Innovación" (San Sebatián, 26 noviembre 2009)

Asimismo, se ha reflexionado sobre los modelos formativos y su importancia a la hora de transmitir e impulsar el espíritu innovador en nuestra sociedad. En este sentido, Larrea ha indicado que hay que definir muy bien qué papel debe jugar el sistema educativo a la hora de formar a la sociedad para la innovación. “Éste es un reto de primer orden si queremos construir una Sociedad de la Innovación en la que la actitud y el compromiso con la evolución y el progreso formen parte de la manera de ser, de pensar y de actuar de todas las personas”, ha afirmado.

 

La paradoja de la crisis

El presidente de Ibermática ha señalado también que se da la paradoja de que “la situación económica actual amenaza con dejar aparcadas las estrategias de innovación de las empresas, en un intento de reducir costes, cuando precisamente es la propia crisis la que por sí misma es generadora de espacios de innovación”. Ante esta contradicción, Larrea ha subrayado que “lejos de abandonar nuestra apuesta por la innovación debemos redoblar los esfuerzos por ella, porque la innovación ahora más que nunca se enfrenta a un escenario natural en el que desenvolverse y desarrollar todo su potencial. Es el momento de hacer de la innovación el eje dinamizador de nuestra competitividad”.

En este sentido, ha reclamado más recursos para la tecnología y el conocimiento. Pero también para otros resortes, más personales, que tienen que ver con los valores, con la cooperación, con el liderazgo… “Aspectos que son imposibles de comprar con dinero, que deben construirse día a día en el seno de cada organización, de cada grupo humano y de cada persona”, ha indicado.

Foto "5º Encuentro anual de Innovación" (San Sebatián, 26 noviembre 2009)

Sorpresa y diversidad

Como no podía ser de otra forma, el ‘5º Encuentro Anual de Innovación’ de Ibermática ha destacado por su forma, contenido y capacidad de sorprender, “primer paso necesario en cualquier proceso de innovación”, tal y como ha recordado Larrea. Bajo el título La innovación, un código sin secretos, la jornada, que se ha desarrollado en un típico salón de actos de colegio de los años 60, ha dado comienzo con la representación teatral de una parte de El Florido Pensil, a cargo del grupo Tanttaka, en la que se ha hecho una crítica en clave de humor hacia el modelo educativo y formativo vigente en España en la época franquista.

Después ha comenzado el programa “oficial” de la jornada, en la que, como todos los años, ha participado un selecto grupo de personalidades, destacadas cada una en su disciplina por su carácter innovador. En esta ocasión se ha puesto en valor la opinión de personas jóvenes junto a otras que acumulan más años de experiencia, y es que “tenemos que hacer un esfuerzo por encontrar en lo aparentemente contradictorio el valor de lo complementario. Lo nuevo y lo viejo, lo pequeño y lo grande, la creatividad y la modelización… son las dos caras de una misma realidad”, ha señalado Larrea.

Así, además del propio presidente de Ibermática y de su director general, Joseba Ruiz de Alegría, el evento celebrado en el Seminario de San Sebastián ha contado con la participación del flamante ganador del premio Ashoka’s Invent Your World Challenge 2009 con tan solo 15 años, Javier Fernández-Han, venido expresamente desde Houston para la ocasión, y que ha inventado un sistema capaz de satisfacer las necesidades de los pobres a nivel mundial. También han intervenido el hexacampeón mundial de cálculo Alberto Coto, la escritora Toti Martínez de Lezea, los ingenieros Javier Rui-Wamba, Gabriel Ferraté y Álex Odriozola, el también ingeniero y doctor en informática Miquel Barceló, el filósofo Daniel Innerarity, el glaciólogo Adolfo Eraso, el cocinero Andoni Luis Aduriz, la campeona de Europa de Triatlón Virginia Berasategui, la violinista de la Joven Orquesta Nacional de Holanda Alma Obregón, el estudiante del programa iNNoVaNDiS Imanol Juaristi, el sacerdote Luis de Lezama o el economista Juan Urrutia.

 

Foto "5º Encuentro anual de Innovación" (San Sebatián, 26 noviembre 2009)

Mesa redonda 1: El código de la innovación

Ester Fernández: “La escuela es el mundo”

“Para incentivar la creatividad y el espíritu emprendedor en las personas es necesario que la educación sea una ecuación entre el desarrollo personal e intelectual del alumno. Una de mis motivaciones principales era fomentar las pasiones naturales de mis hijos, su esencia, y proporcionarles un ambiente rico en oportunidades para el florecimiento de la imaginación. La escuela está en el mismo mundo, no dentro de los límites de la escuela. Algunos de los valores que intento inculcar a mis hijos son el desarrollo espiritual, la reevaluación del fracaso, la perseverancia y la satisfacción que reporta el aprendizaje, ya que les da a mis hijos la oportunidad de aprender más sobre sus intereses”.

 

Javier Fernández-Han: “Tú debes ser el cambio que quiere ver el mundo”

“Versatile es un innovador invento capaz de solucionar muchos de los problemas del tercer mundo. Trata residuos, produce metano y bio-combustible, genera alimentos para humanos y ganado, secuestra gases invernadero y produce oxígeno, todo ello gracias a un ingrediente que conduce el invento: las algas, capaces de retirar los desechos de una parte del sistema y ofrecérselos como alimento a la otra parte. Versatile es un diseño innovador al servicio del otro 90% de la población mundial. Mi interés por inventar y crear surge de una idea de partida: siempre pienso que puedo solucionar el problema y es mi responsabilidad buscar la forma. Para ello, es necesario intentar enfocar el problema desde una perspectiva global, ya que la naturaleza es muy compleja y las soluciones tienen que tener en cuenta esta complejidad. Es importante concienciarse de que tú debes ser el cambio que quiere ver el mundo”.

Foto "5º Encuentro anual de Innovación" (San Sebatián, 26 noviembre 2009)

Javier Rui-Wamba: “La innovación se aprende, no se enseña”

“La innovación se aprende, no se enseña y, por ello, es necesario buscar y fomentar el entorno para la innovación. Terminar la carrera es un término nefasto, cuando en realidad lo que se inicia es una carrera de obstáculos con millones de posibilidades para innovar”.

 

Alexander Odriozola: “Se debe fomentar el conocimiento”

“Se debe fomentar el conocimiento para incentivar el crecimiento profesional y personal de las personas. Según mi experiencia, el sistema educativo es bastante rígido y existen dos limitaciones fundamentales: el miedo al cambio y el temor al riesgo, que ponen freno a la capacidad innovadora y creativa de los individuos”.

 

Foto "5º Encuentro anual de Innovación" (San Sebatián, 26 noviembre 2009)

 

Mesa redonda 2: El código del éxito

Alberto Coto: “El código del éxito empieza por creer en uno mismo”

“El éxito es una cuestión totalmente individual de cada persona. Su código pasa, en primer lugar, por creer en uno mismo, y luego son muy importantes valores como la concentración, el entrenamiento y la constancia. En mi caso la constancia es una habilidad que llevo incorporada, he practicado tanto y he entrenado tanto en mi vida que al final he interiorizado todo. En el supermercado calculo los precios de los productos, hago juegos con matrículas de coches… No es que invierta tiempo, ahora mismo convivo con la habilidad, o la habilidad convive conmigo.

Por otra parte, no necesariamente quedar el primero es lo importante. Es cuestión de mejorar cada uno en las cosas que le motiven. Yo corro maratones. Nunca voy a ganar uno, pero mi objetivo es mejorar mi marca, superarme a mí mismo. Eso me hace feliz y es para mí un gran éxito, aunque no esté reconocido. Hay que pensar en positivo y trabajarlo mucho. También es importante plantearse retos continuamente, es lo que hace vivir con más intensidad y crecer”.

 

Virginia Berasategui: “Los fracasos han hecho aflorar mi pasión y alcanzar el éxito”

“En el deporte el éxito suele ser muy mediático, pero si de algo estoy orgullosa en mi carrera deportiva, al margen de las competiciones que haya podido ganar, es precisamente de relativizar lo que supuestamente es el éxito, he aprendido a no tener miedo a fracasar, de hecho los fracasos han hecho que saque más aún mi pasión, mi disciplina y mis ganas de superarme. No necesito de esa parte mediática de lo que es el deporte, estoy satisfecha y para mí el éxito es conseguir algo que me he propuesto. Yo misma me pongo el reto, y es lo que me hace levantarme con ganas y cultivar después otros aspectos que me interesan, ya no sólo el cuerpo, también los idiomas, la lectura, la música… Ése es para mí el éxito, consigo lo que quiero, cumplo mis sueños y es lo que me permite disfrutar otras facetas.

Respecto a la constancia, decir que en mi caso no supone esfuerzo, estoy habituada desde los 3 años. Además creo que hay gente que puede tener un don para determinados asuntos, y yo he sabido encontrar el mío en el deporte, de la misma forma que pienso que no todo el mundo nace para hacer de todo. Lo importante es ser positivo, disfrutar e intentar sacar lo mejor de cada uno”.

 Foto "5º Encuentro anual de Innovación" (San Sebatián, 26 noviembre 2009)

Imanol Juaristi: “La brújula que marca mi evolución es el equilibrio”

“El principal hándicap a la hora de innovar y lanzar proyectos nuevos es que esta sociedad castiga demasiado el fracaso, con lo que hay que aprender a superar ese miedo al fracaso. Se aprende cayendo. Dicho esto, en cualquier caso, no creo que haya un sólo código o clave para conseguir el éxito personal o profesional. Es más, considero que cada persona puede tener su fórmula que puede ser perfectamente válida. En mi caso, la brújula que marca mi evolución es el equilibrio. Entre la diversión y el trabajo, entre lo que quiero hacer y lo que debo hacer, entre el presente y el futuro, entre el éxito personal y profesional. Intento conseguir y mantener el equilibrio ante las distintas contradicciones que aparecen en mi vida.

Por otra parte, destacaría tres claves que siempre intento seguir para acometer proyectos en mi vida: ilusión, confianza y persistencia. Con ilusión me refiero tanto en la ilusión por lo que puedes conseguir (fin) como la ilusión por lo que haces (medio). En este sentido destacaría la importancia de ilusionarse con las pequeñas cosas. La ilusión es fundamental porque es el motor que te empuja cuando no tienes fuerzas. Además, la confianza permite que haga mi trabajo muchísimo mejor. El rendimiento mejora si hay confianza y tienes una actitud positiva, aunque haya que evitar el exceso de confianza. Por último, la persistencia es vital ya que en la vida pocas veces salen los proyectos personales o profesionales a la primera. Por ello, es necesario saber levantarse de las malas situaciones, aprender de los errores y retomar el trabajo con más ilusión y confianza que antes”.

 

Andoni Luis Aduriz: “El éxito da créditos de confianza para poder ser más osado”

“La concepción de éxito es muy personal, pero en cualquier caso, en mi opinión en la sociedad en la que vivimos el éxito sirve para dar créditos de confianza. Si para algo debe servir el éxito es para poder ser más innovador. Para que en el siguiente paso que demos nos podamos equivocar, que tengamos garantía de que ciando nos equivoquemos, se nos va a perdonar. Porque paradójicamente vivimos en una sociedad que incita a la innovación, pero sólo quiere de la innovación la parte positiva, los resultados, pero nadie está dispuesto a asumir los errores, los esfuerzos que subyacen detrás. El éxito son créditos que me permiten ser mucho más osado. El éxito es ganarse el derecho a poderse equivocar.

Asimismo, considero que es importante desmitificar el talento. El talento se enseña y hay que propiciarlo, poniendo a la gente al límite de sus posibilidades, con maestros que sepan extraer la pasión de cada uno y motivando. Y aquí vuelvo a remarcar que no se puede echar para atrás un proceso innovador al primer error”.

 Foto "5º Encuentro anual de Innovación" (San Sebatián, 26 noviembre 2009)

Toti Martínez de Lezea: “La clave del éxito es creer en uno mismo”

“Lo que para algunas personas puede ser un éxito, para otras simplemente es una derrota. Una persona puede tener mucho éxito en su profesión, ocupar puestos laborales importantes, amasar una fortuna, pero su éxito no será tal si fracasa en su vida privada, si no deja nada detrás, si desaparece de la memoria de quienes la han conocido.

En mi opinión la clave del éxito tiene varios componentes. Por una parte, está en la propia persona, en su carácter, lo que es ADN puro y duro, lo que no depende del mérito personal ni del esfuerzo. Una persona pusilánime, miedosa, envidiosa o acomplejada, difícilmente logrará el éxito. La forma positiva de encarar la vida, los retos, las dificultades, es un añadido que ayuda al logro de un resultado brillante. Por la otra parte, no es suficiente contar con posibilidades, apoyos, medios que faciliten una andadura que nos lleve al éxito, puesto que entonces el número de personas exitosas se multiplicaría. Es imprescindible la tenacidad, el trabajo, el esfuerzo, la curiosidad, saber elegir, disfrutar con lo que se hace sin esperar recompensas ni reconocimientos, estar abierto a cualquier nuevo proyecto o planteamiento que surge a lo largo de la vida pero, sobre todo, creer en uno mismo”.

 

Gabriel Ferraté: “Creatividad, innovación, talento y éxito: el código de la complejidad”

“Creatividad, innovación, talento y éxito. He aquí cuatro conceptos absolutamente distintos pero íntima y estrechamente relacionados. En cualquier caso forman parte de una secuencia en el tiempo que les vincula entre sí en mayor o menor grado.

El éxito está muy ligado a los diversos objetivos que uno mismo se haya fijado, ya que el que no sabe lo que busca no sabe o no valora lo que encuentra. También se asocia al mero hecho de sentirse feliz de haber alcanzado las metas previstas. El éxito implica, entre otros factores, esfuerzo, perseverancia, formación, creatividad e innovación, todo ello en el contexto y el momento oportunos.  Dando por sentado que la perseverancia y el esfuerzo son características genéricas imprescindibles para alcanzar el éxito, hay que centrarse en dos factores clave –la creatividad y la innovación– y su relación con la formación, así como con la idiosincrasia y la evolución de las personas.

Si bien estamos de acuerdo en que la combinación de creatividad e innovación pueden conducir al éxito, y de que estos dos conceptos requieren las aptitudes y las actitudes adecuadas que se funden en el talento, es más significativo y difícil de discernir y separar lo que es necesario de lo que es suficiente. Los códigos son complejos y variables. La inteligencia y el aprendizaje –por separado o conjuntamente– pueden no ser suficientes, si bien seguramente son necesarios…  Pensar que el talento  deriva exclusivamente de la herencia genética de los jóvenes es un grave error, como lo es también imaginar que la experiencia y el aprendizaje bastan por sí solos para que el talento aflore y se ponga en práctica.

Para poder progresar y vivir en un nuevo entorno global y acelerado debemos redefinir nuestros conocimientos, nuestras actitudes y, sobretodo, potenciar nuestros talentos. En lo que nos afecta, no debemos apostar para hacer sabios –si bien también son necesarios– sino para que se generen personas capaces de aprender, personas de talento: talento directivo, talento comercial, talento técnico, talento administrativo, talento en marketing, talento innovador, etc”.